En un artículo recientemente publicado en la revista International Journal of Food Science and Technology, se he demostrado el potencial que tiene la tecnología de nanoencapsulación para mejorar la capacidad de los extractos naturales de atravesar la barrera epitelial intestinal y llegar al torrente sanguíneo para cumplir su rol protector.

En este estudio se describe cómo se generaron nanopartículas de 300-400 nanómetros (esto es 30-40 millones de veces más pequeño que un centímetro) que contienen en su interior un extracto de uva País (Vitis vinifera)(imagen inferior, extraída de www.cosas.com), que tienen un alto contenido en antioxidantes, principalmente proantocianidinas. La necesidad de la nanoencapsulación surge debido a que los extractos, una vez consumidos por vía oral, son en gran medida degradados en el tracto gastrointestinal, por lo que la cantidad que llega al torrente sanguíneo es prácticamente nula. Previamente, este mismo grupo de trabajo determinó que éstos extractos tienen potencial biomédico ya que son capaces de mejorar la respuesta de los vasos sanguíneos al estrés, potenciando la síntesis del vasodilatador óxido nítrico, lo cual conllevaría beneficios cardiovasculares asociados a la disminución de enfermedades como la hipertensión y ateroesclerosis.

De esta manera, la alternativa de incorporar los extractos en una partícula muy pequeña hace posible que éstos resistan a la degradación gastrointestinal y puedan llegar a su sitio de acción biológica. Mediante los experimentos realizados para este estudio, se demuestra que la nanoencapsulación mejora la capacidad de los extractos de atravesar una barrera formada por células intestinales, lo cual permitiría aumentar los beneficios cardiovasculares del consumo de éste y otros extractos con potencial biomédico. En la imagen inferior se puede apreciar como las nanopartículas, conteniendo una molécula fluorescente verde, ingresan a la célula, lo cual podría ser indicativo de que son capaces de atravesar este barrera y llegar hasta los vasos sanguíneos.

Cabe destacar que este fue un trabajo realizado íntegramente en la Universidad de Concepción, en colaboración entre el Laboratorio de Fisiología Vascular de la Facultad de Ciencias Biológicas y el Departamento de Ingeniería Química. El financiamiento se logró a partir del proyecto FONDECYT N°1120148, cuya investigadora principal fue la Dra. Katherina Fernández, mientras que el Dr. Marcelo González fue co-investigador. Los resultados publicados se enmarcaron en el desarrollo de tesis de Ingeniería Química de la Srta. María Soledad Parada.

Este logro demuestra que a partir de las técnicas utilizadas en los laboratorios de ciencia básica es factible apuntar a la innovación y a la aplicación mediante el trabajo colaborativo con investigadoras e investigadores que se desarrollan en el área de biomateriales, cómo en este caso son las nanopartículas.

Enlace artículo: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/ijfs.13655/full