Lograr una mejor adherencia de los pacientes a sus tratamientos es el motor que ha impulsado gran parte de la trayectoria de la doctora María Jacqueline Sepúlveda, profesora titular del Departamento de Farmacología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción. Químico farmacéutico de profesión, se define como una farmacóloga que se ha especializado en la línea investigativa del desarrollo de formulaciones farmacéuticas que contribuyan en este desafío, con la convicción, afirma, “de que la adecuada adhesión a los tratamientos disminuye las complicaciones y costos, y contribuye a un estilo de vida saludable, porque la persona se siente mejor”.

El problema es que muchas veces esta adherencia se ve mermada. Una de las razones es la presentación de los fármacos, que implica que sean desagradables o difíciles de ingerir; mientras que la comorbilidad de distintas patologías que exigen ingerir más de un medicamento cada día y muchas veces de por vida, especialmente en los adultos mayores, provoca que hayan olvidos en la toma diaria o que simplemente muchos pierdan el interés en seguir la terapia.

Pensando en esto, sostiene que diseñar formulaciones farmacológicas que sean más amigables es fundamental, así como también lo es estar consciente de los cambios sociodemográficos que cada vez son más latentes en Chile.

“Se cree que en el año 2025, cerca del 20% de la población va a estar dentro de la tercera edad y eso significa que vamos a tener muchas personas con patologías crónicas que se tienen que empezar a manejar mejor, tanto desde el enfoque biopsicosocial como clínico o farmacológico, para que vivan mejor”, afirma.

MODIFICACIÓN SIN PELIGRO

El aumento en la prevalencia de obesidad y diabetes son dos de los problemas de salud pública más relevantes, apunta. Un motivo de peso para iniciar una investigación, liderada por la doctora Sepúlveda y financiada por Corfo, tan innovadora como exitosa y cuyos resultados, dice con plena certeza, son de gran impacto: utilizar stevia como excipiente en reemplazo del azúcar -producto que los pacientes diabéticos deben erradicar- en medicamentos de uso común, eligiéndose cuatro principios activos de los cuales se desarrollaron sus respectivos prototipos con distintas formulaciones (ver recuadro).

El primer punto para entender la trascendencia de esta modificación, es que según asevera, “en el arsenal terapéutico que existe, sobre un 90% de las formulaciones contienen excipientes que son azúcares (jarabes, suspensiones orales o comprimidos, por ejemplo). En algunos casos, hay formulaciones que contienen edulcorantes artificiales calóricos que conllevan a otras complicaciones”. Y sin olvidar que también hay niños diabéticos, precisa que actualmente, los jarabes infantiles contienen un 70% de sacarosa.

Por ello, no existe ninguna formulación en el mercado que implique cero riesgo a las personas diabéticas, sean niños o adultos, destaca. No obstante, la stevia, además de su origen natural, es un edulcorante no calórico cuya calidad farmacéutica se acerca a la de la sacarosa y su administración crónica no reportaría peligro. “Pese a que no existe una investigación que avale que el consumo crónico de stevia no tiene efectos adversos, hay estudios que dicen que en teoría es inocuo”, aclara.

-Primero disminuimos el consumo de azúcar, algo en lo que los colegas del área de la Odontología están muy favor en reducir al máximo, debido a las caries.

Pero, creo que lo fundamental es que se genera una alternativa que hoy no hay para los pacientes con diabetes, porque a un niño con esta condición no le puedes dar un jarabe con sacarosa. Por otro lado, los pacientes diabéticos no tienen más opción que tomar los excipientes que son edulcorantes artificiales como la sucralosa o aspartamo.

-Eso es muy relevante. Existen estudios que han demostrado que el uso continuo de estos edulcorantes altera la microbiota intestinal, lo que provoca una serie de patologías como alteraciones gastrointestinales o síndrome de colon irritable. Y lo último que se ha descubierto es una relación directa que existiría entre la microbiota intestinal y patologías del sistema nervioso central como la depresión.

-Después de la fase del piloto, donde se desarrollaron los prototipos, ahora viene la de escalamiento de la producción industrial, y ese es el proyecto futuro. Tenemos lotes de producción y si algún laboratorio se interesa está la posibilidad de que esto se transfiera al mercado.

-Aquí hay otra ventaja. Uno podría pensar que se encarece porque necesita agregar más stevia para tener el mismo grado de dulzor, pero la cantidad que se usa de ésta como excipiente es mínima. Por eso, me atrevería a decir que en el mercado podría tener un costo más bajo o similar, pero nunca más caro.

Además, me atrevo a decir que pronto comenzarán a aparecer muchos productos con stevia en el mercado farmacéutico.

-Creo que somos los primeros en iniciar estudios de interacción fármaco-stevia, al menos en Chile, y estamos preparando la publicación en base a eso.

También creo que hay un mundo por investigar en el área de productos naturales que podrían ser un aporte a lo que llamamos medicina personalizada y estamos dando el inicio a apoyar esto, porque dos pacientes no necesariamente deben usar la misma presentación de un fármaco, hay que considerar las características individuales o las patologías asociadas. Y esto es fundamental para lograr lo que finalmente queremos: la adherencia a los tratamientos.

Ver nota en Diario El Sur
Publicada el 08/04/2017