Cada año, principalmente en los meses de primavera y verano, se vuelven comunes las noticias sobre personas en estado crítico de salud a causa del Síndrome Pulmonar por hantavirus, enfermedad aguda infecciosa que habitualmente es grave y, de hecho, hasta mortal. Según establece el Ministerio de Salud, hay conocimiento de la presencia del virus hanta en Chile desde la década de 1990 y cifras de 2017 dan cuenta que hubo 90 casos confirmados de la afección en el país y una mortalidad de 28.9%.

Lo anterior deja de manifiesto que este virus, que es transmitido por los fluidos de ratones silvestres de “cola larga” contagiados, es más que una preocupación a nivel sanitario, escenario que se repite en otros puntos del mundo, siendo una de las grandes problemáticas para la salud que, a diferencia de otros agentes virales, no se puede prevenir de la enfermedad con vacunación, pues no existe ninguna inoculación en el mundo. No obstante, esto puede estar más cerca de cambiar, ya que en Concepción se ha estado desarrollando la primera vacuna recombinante que protege contra el Síndrome Pulmonar provocado por el Hantavirus.

INVENCIÓN PROTEGIDA

El microbiólogo y doctor en Ciencias Biológicas Oliberto Sánchez, profesor asociado de la Universidad de Concepción (UdeC) y socio fundador del Centro de Biotecnología y Biomedicina Spa (CBB)., es el director de este proyecto que es una alianza entre la empresa y la casa de estudios, financiado por Corfo y que recién sumó un hito al presentar la solicitud de patentación al Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi).

La satisfacción por este logro, que protege la propiedad intelectual de la invención, es una que el doctor difícilmente puede esconder, sobre todo porque fueron más de tres años de un arduo trabajo de investigación, de pruebas y análisis, que transcurrieron más bien en secreto, “porque no podíamos divulgar la información que generábamos, por el riesgo de perder la posibilidad de patentarlo”, confiesa.

Ahora, tras haber concluido todas todos los experimentos necesarios para presentar la solicitud de patente ante Inapi y con ésta en curso desde hace pocos días, pueden dar a conocer más abiertamente la existencia de la vacuna, con la certeza de que es un desarrollo que ya está marcando la diferencia y que puede tener un tremendo impacto nacional e internacional.

En relación a la investigación y la acción de la vacuna, el doctor Sánchez sostiene que “hemos demostrado en modelos animales que funciona y que induce a una muy potente respuesta inmune, y que en consecuencia tiene todas las potencialidades para ser una vacuna que proteja contra el Síndrome Cardiopulmonar provocado por el virus hanta. Y eso no existe en el mundo”.

Y la anterior es una aseveración que hace con plena certeza. “La ventaja es que antes de presentar esta patente se contrató a una empresa especializada que hizo búsquedas de posibles interferencias de otras patentes en el mundo y no hay absolutamente ninguna, es totalmente nuevo lo que se está haciendo”, manifiesta el experto.

En este sentido, si bien no sabe cuánto tiempo tardará Inapi en dar una respuesta y como equipo de investigadores sepan si es que la vacuna será patentada, ya que ahora se inicia un proceso de análisis por parte del organismo, que tiene un año para pronunciarse, para Oliberto Sánchez la inexistencia de otra vacuna les sugiere que la respuesta llegará mucho antes que los 12 meses que hay como plazo.

Aún así, e independiente del tiempo que transcurra hasta saber la sanción sobre la patente, la relevancia es que con el trámite en curso, desde el momento en el que se hace la solicitud, “la innovación se encuentra protegida “, recalca con orgullo el experto.

RETOS QUE CONTINÚAN

La anterior es una de las tantas emociones que inunda al investigador por el hito del que es total protagonista y al grupo que ha hecho posible esta innovación, en una espera que los mantiene expectantes, pero también están conscientes de que para ir alcanzando todas las metas se vienen varios desafíos.

Sobre el reto que sigue, el académico adelanta que “tenemos que demostrar que la vacuna se puede producir bajo condiciones de buenas prácticas de manufactura (GMP, por siglas en inglés). Tenemos que demostrar que es absolutamente inocua, que pasa todas las pruebas de toxicidad, y ese es un proceso en el que ya estamos trabajando en este minuto y en el que estaremos durante los próximos dos o tres meses”, escenario frente al cual reconoce que el anhelo es que esto dé paso a comenzar los estudios en humanos y lo que espera es seguir contando con el apoyo de Corfo para las siguientes etapas.

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