Algo sabía de que algunas personas la querían postular, pero desconoce quiénes fueron. De ahí que fue una verdadera sorpresa para la profesora titular del Departamento de Farmacología y directora de la Academia de Innovación de la Universidad de Concepción, Jacqueline Sepúlveda, enterarse que fue elegida entre las “100 Mujeres Líderes 2017”, premio que entrega Mujeres Empresarias, junto a Economía y Negocios de El Mercurio.

La profesional, que es química farmacéutica, estuvo ayer en Santiago para recibir este estímulo que destaca a las mujeres más influyentes del año a nivel nacional, en tres categorías: empresaria o ejecutiva, servicio público o social, y profesionales, académicas o investigadoras. En el caso de la docente, fue la única de la Región del Biobío en estar en este selecto grupo.

Comentó que supo hace un par de semanas que podría estar entre las seleccionadas, pero no fue hasta que el diario publicó a las ganadoras recién el domingo que pasó.

“Es fuerte verse en el periódico. Luego me llamaron para invitarme a la premiación y si podía asistir. Esto lo asumo con mucha humildad, pero también con alegría y responsabilidad, porque esto ayuda a terminar con los estereotipos de género, sobre todo en una universidad tan conservadora como la nuestra”, destacó.

NUEVAS GENERACIONES

Aparte, cree que esto sirve para las nuevas generaciones, porque normalmente, en los medios no hay titulares con mujeres líderes, siempre se ve el área masculina. Por eso, apunta a que se pueden lograr ciertos liderazgos cuyo horizonte sea transformacional y eso los femeninos van en ese camino.

Sobre cuáles estima que son los motivos que la llevaron a ser considerada entre las 100, la doctora en Ciencias de la Universidad de Karl-Franzens de Graz, Austria, consideró que el desarrollo científico tecnológico, donde la línea de investigación les ha permitido trascender, luego su gestión universitaria, en que ha logrado ser, hasta hoy, ser la única mujer vicerrectora de la UdeC.

También considera influyó el ser referente a nivel internacional en un grupo de mujeres denominado Emulies, un grupo de profesionales que han sido rectoras o vicerrectoras de distintas universidades de toda América.

“Yo creo que ser líder permite visibilizar aún más el trabajo que hacen las mujeres, muchas de las cuales todavía están invisibilizadas, por diversas razones, y que son tremendamente profesionales, investigadoras y que son exitosas en sus líneas. Creo que ya es hora que los talentos femeninos se empiecen a ver en todos lados. Ese será mi compromiso en el área de la investigación, ciencia y tecnología”, remarcó.

En ese sentido, la profesional piensa que hay un brecha y más mujeres deberían entrar al área del trabajo colaborativo o en la industria, donde la mayoría de las propuesta en las que se ha desempeñado tienen que ver en ese área.

Recalcó que la idea es seguir abriendo puertas, porque no es fácil hacer ciencia e investigación en el país. A modo de ejemplo, ha liderado el proyecto “Formación de capacidades para la innovación social y el emprendimiento colectivo” para Gendarmería de Chile en la Región del Biobío. La iniciativa busca formar en innovación a funcionarios de la institución para generar una cultura en esta materia.

Aparte, estuvo en el proyecto Fondeff “Programa psico-educativo transmedial para mejorar adherencia farmacológica del tratamiento antihipertensivo en adultos mayores de la comuna de Hualpén para que se adhieran a su tratamiento contra la hipertensión a través de un programa de acompañamiento transmedial y en “Desarrollo de un nuevo tipo de excipiente en la industria farmacéutica para pacientes diabéticos”. La idea es reemplaza el azúcar por stevia en formulaciones farmacéuticas tales como Clorfenamina y Meloxicam.

AGENTE DE CAMBIO

Con todo esto, para Jacqueline Sepúlveda ser líder implica ser un agente de cambio, algo que está promoviendo por medio de un cambio transformacional, en hacer una universidad distinta.

Aparte, considera que la innovación no va solo en generar productos, sino que también procesos, formas distintas de hacer planificación estratégica o de abordar mayor inclusión.

Remarcó que la idea es ver cómo se articulen las universidades entre sí y que sean capaces de vincularse con sectores importantes, como la sociedad y las empresas. “Yo he querido denominar la institución extendida, porque las universidades del siglo XXI requieren estar fuertemente colaborando no solo en forma interna, sino que también con las otras casas de estudios más cercanas. Además, es absolutamente necesario que tengan un componente importante de cooperación con las empresas y la sociedad”, planteó.

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